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El estreñimiento puede presentarse en los niños desde los primeros meses por diversos motivos. En la mayor parte de los casos el problema se resuelve espontáneamente en poco tiempo. Se habla de estreñimiento en los niños menores de 4 años cuando se producen dos o menos evacuaciones por semana y durante al menos un mes (en edad superior, durante al menos dos meses). Las heces se presentan duras y secas y pueden ir acompañadas de dolor de barriga, dolor anal y sangrado y requerir un gran esfuerzo para su evacuación. Por lo general, en los primeros 30 días de vida el recién nacido evacúa de tres a ocho veces al día. Sin embargo, puede ocurrir que el niño evacúe cada cuatro-cinco días o más, ya sea porque la leche se absorbe totalmente debido a su bajo contenido de residuos, ya sea porque el intestino puede tener menos contracciones y, en consecuencia, tarda más tiempo en hacer transitar las heces.
En los niños, las causas del estreñimiento pueden ser varias. Una de las más frecuentes es la alimentación, por ejemplo, el uso de leche de fórmula, pero también el paso a la alimentación complementaria con la incorporación de los primeros alimentos sólidos y un bajo aporte de fibra (poca fruta y verdura) o de agua. En algunos casos la introducción de la leche de vaca también puede provocar estreñimiento. Otra causa muy frecuente puede ser un cambio en la rutina del niño, por ejemplo, el inicio del colegio o algunas etapas fundamentales en el crecimiento, como el paso del pañal al orinal y la adquisición del control de los esfínteres. De hecho, en esta fase el niño se opone a la necesidad de evacuar y retiene las heces voluntariamente, incluso durante días.
Esto aumenta la sequedad de las heces, las cuales, al ser más duras, son más difíciles de expulsar, lo que provoca dolor durante su paso a través del ano. De esta forma se origina un círculo vicioso porque el niño, tras experimentar y memorizar el dolor provocado por la defecación, retiene todavía más las heces para tratar de evitarlo. También es importante considerar que, aunque siente el estímulo de ir al baño, el niño aplaza a menudo el momento de la evacuación porque no quiere «perder tiempo» y prefiere no interrumpir su actividad y seguir jugando.
Otras causas de estreñimiento pueden ser: el uso de algunos medicamentos y algunas enfermedades o situaciones estresantes para el niño. Es importante tener en cuenta que retener la evacuación puede dar lugar a un círculo vicioso: aumento de la reabsorción de agua, endurecimiento de las heces y por tanto mayor dificultad para su deslizamiento a lo largo del tracto intestinal, pérdida de sensibilidad y reducción del estímulo, lo que provoca dolor y una dificultad cada vez mayor para evacuar.
En la mayor parte de los casos el estreñimiento de los niños se puede tratar sin medicamentos. De hecho, una vez identificadas las causas de la dificultad para evacuar deberían bastar unos simples cambios, sobre todo en la dieta y en el estilo de vida, para resolver el problema.
Qué hacer en caso de estreñimiento:
La alimentación es el principal aspecto que debemos controlar:
Por último, también en los niños es útil favorecer el deporte y el movimiento.