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El estreñimiento, también denominado constipación en el lenguaje médico, se caracteriza por una emisión poco frecuente y dificultosa de heces en escasa cantidad y endurecidas a causa de una excesiva deshidratación. A menudo puede ir también acompañado de la sensación de vaciado incompleto.
Cuando el trastorno es de breve duración se habla de estreñimiento ocasional; si el problema persiste (duración superior a 6 meses), se habla de estreñimiento crónico.
Una de las causas más frecuentes del estreñimiento es un estilo de vida incorrecto. Por eso, siempre que sea posible, es importante actuar sobre las causas y corregir los posibles errores de alimentación, combatir el sedentarismo y regularizar los hábitos para prevenir y resolver este problema.
El estreñimiento es un trastorno común que puede afectar a adultos y niños.
Cuando el trastorno es de breve duración se habla de estreñimiento ocasional y suele tener una causa específica, por ejemplo, cambios en los hábitos personales y en la dieta o un cambio de clima, como puede ocurrir durante los viajes. Otras causas de estreñimiento ocasional pueden ser el consumo de medicamentos y las intervenciones quirúrgicas.
Si el problema persiste, se habla en cambio de estreñimiento crónico. También en este caso, el problema se debe a menudo a estilos de vida incorrectos, como una alimentación pobre en fibra o falta de actividad física. Otras causas del estreñimiento crónico pueden ser condiciones como el embarazo, enfermedades asociadas a una ralentización de la motilidad gastrointestinal o el uso de algunos medicamentos.
Con el fin de simplificar el enfoque de un tema tan complejo, distinguiremos dos tipos de problemas: el estreñimiento evacuativo, debido sobre todo a la dificultad para eliminar las heces acumuladas en el recto, y el estreñimiento por tránsito lento, debido principalmente a una reducida motilidad intestinal.
Los dos trastornos afectan a tramos y funciones del intestino diferentes y requieren tratamientos distintos; por eso, siempre que sea posible, es necesario contextualizar correctamente la situación e intervenir de manera específica porque el equilibrio del intestino es fundamental para todo el organismo.
Sin embargo, no siempre es posible distinguir entre los dos problemas porque a veces los trastornos se superponen.
En ambos casos, es importante recordar siempre que mantener un estilo de vida sano y una correcta alimentación puede ser útil para mejorar la función intestinal.